El primer capítulo empieza diciendonos que se considera a la filosofía de la
educación como una preparación profesional de los docentes. La educación se
puede entender como descriptiva o evaluativa. Esta primera hace referencia al
cómo son las cosas sin hacer juicios de valor, mientras que la evaluativa sí
formula esos juicios de valor respecto a cómo deberían ser las cosas en vez de
cómo son.
Valores como felicidad y su
búsqueda; conocimiento y su adquisición; virtud moral y su desarrollo; autorrealización
y profundización, dependiendo de la posición en que coloquemos estos será lo que determine nuestra visión de la
educación. Los conceptos de la educación son prescriptivos ya que anuncian los
contenidos y los métodos que se deben utilizar para la educación.
La educación como concepto evaluativo
se interesa tanto por ‘’como se hace’’
como por ‘’lo que se hace’’. Los valores de la educación se consideran tanto
fines como medios de la educación. Constituyen su propia integridad.
Los propósitos están determinados
por lo que se valora y el orden de prioridad asignado a las evaluaciones. Se
pueden nombrar de dos maneras: en relación con los fines deseables o en
relación con contextos donde se especifique lo que las personas pretenden
hacer.
En educación, los propósitos y
los objetivos deberían ir relacionados, ya que son más inmediatos, más específicos,
más tangibles y más accesibles.
Por lo que conlleva al término
resultado, se refiere a las consecuencias de un aprendizaje o enseñanza. Puede
que estos resultados coincidan o no con los objetivos establecidos. Cuando sí
se consigue hablamos de un resultado pretendido, por el contrario cuando no
coincide, sea positivo o negativo, hablamos de un resultado no pretendido.
Los términos felicidad y
autorrealización, se consideran de escasa orientación sobre qué actividades
deberían emprenderse o que procedimientos adoptar y aunque se llegara a
realizar alguna especie de programa, sería juzgado por su valor utilitario y no
por su razón intrínseca. Una justificación que si acepta estos términos es la
llamada ‘’iniciación’’. El propósito de la educación ‘’es lograr que los niños
se introduzcan en las actividades y formas de conciencia que caracterizan lo
que podríamos llamar una forma civilizada de vida’’.
Los valores instrumentales no
interesarían en la educación. Por esto, que no es significativo considerar las
actividades en valores extrínsecos. La educación cuando se realiza por sí misma
logra resultados útiles.
Volviendo a la iniciación, se
insiste en el valor intrínseco de algunas actividades y en cómo se deben
enseñar, independientemente de su posterior uso.
El segundo capitulo nos dice que el desarrollo del niño es
intelectual y no podemos perder estos fines. La educación es el desarrollo de
la mente y esta se determina por el conocimiento.
Se mantiene que los juegos es
cuestión de saber como más que de saber algo. Por una parte Peters afirma que
los juegos no interesan por lo que constituyen y por otra parte que si los
modifican dejan de tener cualquier integridad que poseían.
En las críticas observamos que la
iniciación se considera empobrecida y limitada.
1.Ve la educación solo en
concepto del desarrollo mental. Interpreta un dualismo más que a una persona
completa con capacidades tanto para hacer como para pensar.
2.Excesiva concepción de lo
cognitivo. Se refiere a un conocimiento de naturaleza más teórica que práctica.
3.Solo se consideran valiosos los
propósitos prácticos al desarrollo de la comprensión intelectual. No se
considera actividades como deporte y danza sean para nosotros ejes centrales de
nuestra vida.
4.No desarrolla el conjunto de la
persona. Descuida otros aspectos de la persona ya que solo se centra en lo
cognitivo.
El saber cómo difiere del saber
qué, pero no es menos importante en cuanto a la educación de las personas.
La diferencia entre conocimiento
teórico y práctico, es que la primera se interesa por la razón y la
experiencia, mientras que el segundo se interesa por la ejecución de propósitos
en acción, de manera racional y con un grado de éxito.
Diferenciamos el sentido débil
del fuerte. El débil una persona realiza una acción espontáneamente pero no
sabe como lo ha hecho, mientras que en el sentido fuerte, lo realiza y aparte
te lo puede describir.
El conocimiento práctico (saber
cómo), se diferencia del conocimiento proposicional (saber que) porque se interesa
por la práctica, la acción y hacer algo de modo intencionado. Es decir, se interesa por el dominio de
destrezas y de ser capaz de actuar con éxito y comprensión.
Concluiremos diciendo que ‘’la
educación va mucho más allá de un curriculum basado en formas teóricamente
construidas de discurso proposicional. Se interesa también por una iniciación
en toda una gama de contenidos prácticos como el deporte y la danza’’.